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Mostrando las entradas de enero, 2013

Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba arriba arriba..... El interminable y agotador cruce de Guizhou 贵州.

La mezcla entre un enorme entusiasmo, la emoción de estar rodando nuevamente por el mundo, las ganas de encontrar “lo nuevo” y las ansias por llegar a Guangzhou 广州, 2300 km adelante, en navidad, para unirme a mi copiloto, fueron el cocktail explosivo que explotó en mis rodillas. Para el quinto día, este entusiasmo me había dejado rengueando. Había pedaleado más de 15.000km en los últimos 4 años, pero debido a la naturaleza más efímera de las travesías, sin importar cuan duras fueran, sobre todo las del Tibet, podía llevar muchísimo menos peso, pero ahora ya rodaba con el peso promedio típico de un cicloviajero de largo alcance. Salí con más de 60kg, un peso moderado para comenzar, especialmente considerando el peso de mi equipo fotográfico, pero aún así, a un ritmo de más de 100km por día, por caminos que se fueron haciendo notablemente más difíciles cada día, resultó más de lo que mis rodillas pudieron tolerar. No podía pensar peor escenario, sobre todo ahora que cruzaba finalmente a…

Sichuan. Dejando mi casa

Sin importar cuán grande sea el entusiasmo que uno lleva por viajar, ni cuántas veces uno ya haya pasado por este proceso, dejar el lugar donde uno sentó raíces, nunca es fácil. La comodidad del hogar, las amistades que uno sembró en el trabajo, en el barrio, en la vida, los hábitos y las costumbres; cada una de esas cosas que hacen a la comodidad del día a día son todas difíciles de dejar atrás. Es una sutil mezcla de emociones entre la enorme excitación por la aventura que está por venir por un lado y la tristeza de una nueva separación de las personas y las cosas que formaron gran parte de la vida de uno por el otro.